Esta ciudad es sin duda mágica, la han cantado durante milenios y durante milenios fue LA CIUDAD. Romanos, griegos, eslavos, mongoles, europeos, árabes, persas y turcos la admiraron. La Segunda Roma erigida por el emperador Constantino sobre siete colinas, bautizada como Nova Roma y conocida desde siempre como Constantinopla.
Estambul es ahora una metrópolis con 16 millones de habitantes, pero aún conserva ese misterio que la hizo capital imperial durante casi dos milenios. La joya de los imperios bizantino y otomano, se la llamó en Europa a partir del siglo XVI La Sublime Puerta, la puerta de Europa, por extensión se dio el nombre a todo el imperio turco. Esa puerta, por donde el sultán turco recibía a los embajadores europeos, sigue en pie en Estambul.
Bizancio, Constantinopla, Estambul… se respira la historia y leyendas de oriente y el islam en una ciudad europea, y leyendas e historia de occidente y un imperio griego desaparecido en una ciudad asiática.
Caminos, historia y civilizaciones se cruzan en Estambul.
Aún hoy hablamos todos de La Ciudad, pues no significa otra cosa Istanbul en griego: is-tan-polis, ir a la ciudad. Estambul no es nombre oficial hasta 1930, hasta entonces los turcos y árabes la llamaban Qustantaniyyeh (قسطنطنيه), Constantinópolis, Constantinopla, Constantinoble. Grecia no renunció a hacer de Constantinopla la capital de los helenos hasta la misma fecha, y para ello tuvo que perder una guerra con Turquía. Como resultado, Constantinopla dejó de ser capital para Grecia ( que la puso en Atenas) y para Turquía (que la trasladó a Ankara), y pasó a llamarse Estambul.
Id a La Ciudad, ya que el mismo nombre lo pide; os aconsejo la visita, Estambul os encantará.
Y es que Constantinopla ha sido, es y será el escenario de mil y una historias, porque aún soñamos con la ciudad, incluso en dibujos animados